El alma de Graves se revela en una sola palabra: *Chibaley*, que significa "caballero" en gascón. Este término, cuya existencia se remonta a 1783, es el origen mismo de la leyenda del Domaine de Chevalier. Mucho antes de que la palabra "Château" estuviera de moda, este lugar ya encarnaba la excelencia de los vinos de Burdeos, en pleno corazón de Léognan.
Este ícono de Graves tomó un nuevo impulso en 1983, cuando la familia Bernard asumió su dirección. Su filosofía es simple y sin concesiones, resumida por Olivier Bernard: "Solo un gran terroir puede producir un gran vino." Una vez que tienes la copa en la mano, solo puedes asentir.
El Domaine de Chevalier firma vinos tintos y blancos de una unanimidad rara, con una profundidad jugosa y una fruta elegante. Son botellas que se compran para olvidarlas en la bodega, porque el tiempo solo amplifica su finura y su elegancia natural. Su equilibrio perfecto los sitúa entre las referencias imprescindibles de la región.