Tres siglos de historia. Esa es la base vertiginosa sobre la que Charles Sparr, junto a Amélie, construye el futuro del Domaine familiar en Alsacia. No se trata solo de una cuestión de herencia, sino de una búsqueda constante de la perfección que ha llevado a esta casa imprescindible a una verdadera revolución.
Charles y Amélie han tomado lo mejor del pasado para enfrentarlo a la modernidad, arraigando sus viñedos en la corriente más exigente que existe: la biodinámica certificada. Este compromiso radical, que respeta los suelos alrededor de Kaysersberg, permite que las variedades alsacianas (Riesling, Pinot Gris y el sorprendente Pinot Noir) canten la pureza de sus terroirs.
Aunque la explotación ha existido siempre, el nuevo capítulo se abre en 2017 para sublimar parcelas de Grandes Crus renombradas como Brand y Schoenenbourg. El Domaine firma cosechas a la vez precisas, intensas y dotadas de una elegancia increíble. La excelencia es diaria, y solo se puede aplaudir a esta familia que reinventa, día tras día, el inmenso potencial de los vinos de Alsacia.