El arte de la adaptación: ese es el rasgo de genialidad que anima a Myriam Garnier e Idéal Bernardas en el Domaine Arquiris. En el corazón del Languedoc-Rosellón, su pequeña parcela de 5 hectáreas es un mosaico de terroirs situado entre la austeridad de la montaña y la caricia salina del mar. Es un microclima de contrastes extremos donde el compromiso con la agricultura ecológica y la biodinámica (certificada Demeter) es total desde 2005.
El Domaine Arquiris revela una filosofía en la que cada cepa se considera con paciencia. Los suelos se cuidan según su naturaleza: las tierras ligeras de limos y arenas reciben un aporte regular de compost para dinamizarlas, mientras que las zonas más salinas se benefician de un trabajo de conservación de la humedad para contrarrestar la sequía. No es solo agricultura, es alta costura del terroir.
Este trabajo de orfebrería sobre suelos diversos y vivos confiere a las cosechas una profundidad y una tipicidad que cantan la complejidad del paisaje. Así, el Domaine Arquiris firma vinos de excepción, reflejo de una armonía perfecta entre el hombre, el entorno y el fruto.