La onda de choque fue silenciosa pero poderosa cuando Álvaro Palacios, estrella indiscutible del Priorat, llegó a la desconocida región del Bierzo a finales de los años 90. Acompañado por su sobrino Ricardo Pérez, este dúo dinámico tenía un objetivo: revelar el alma única de la variedad Mencía en este terroir español olvidado, con un aire a una pequeña Borgoña Atlántica. El Domaine Descendientes de J. Palacios es la encarnación de esta búsqueda de finura.
Aquí, las viñas, a menudo muy antiguas, trepan por laderas escarpadas de esquistos y pizarras, un paisaje heredado del pasado monástico de la región y atravesado por el Camino de Santiago. El trabajo arduo de Ricardo Pérez, quien se estableció en el Bierzo para este proyecto pionero, permitió comprender que la Mencía no es solo una variedad local, sino una intérprete magistral de estos suelos. Sus vinos, como su famosa cosecha Pétalos, ofrecen una expresión frutal jugosa y fresca, a menudo impregnada de una mineralidad impactante. Firmes en una de las historias de renacimiento más coherentes y apasionantes de toda la España vitivinícola.