La epopeya de la Casa Dalmore comienza con una anécdota real. En 1263, el jefe del Clan Mackenzie salva la vida del Rey Alejandro III de un ciervo rabioso. Como recompensa, el majestuoso ciervo de doce puntas se convierte en el emblema grabado en cada botella, promesa de una calidad inigualable. Fue en 1867 cuando los descendientes del clan retomaron las riendas de esta ilustre destilería, fundada unas décadas antes cerca de Alness, en las orillas del Cromarty Firth, en Escocia.
Durante más de 180 años, esta institución de las Highlands ha esculpido su single malt con una precisión de orfebre, bajo la dirección de figuras legendarias como Richard Paterson, el emblemático "Nariz". La firma Dalmore se basa en una técnica de maduración compleja e insuperable. El whisky comienza su envejecimiento en barricas de roble blanco americano ex-Bourbon, para luego someterse a un meticuloso afinado en una selección rara de barricas de jerez Oloroso, de Oporto o a veces de Cabernet Sauvignon. Este proceso da lugar a expresiones ricas, marcadas por notas de cítricos de Sevilla, chocolate negro y especias, ofreciendo una experiencia potente y elegante. La Destilería Dalmore se afirma como una referencia absoluta del saber hacer escocés.