En las verdes llanuras de Loughanmhór, en Irlanda, la historia de esta destilería es ante todo la de una sed de libertad. Nacida en 1980 bajo el amparo de Cooley, fue la respuesta audaz al monopolio histórico que entonces dominaba el whiskey irlandés. Era el proyecto ambicioso de un grupo de apasionados decididos a devolver el prestigio a la independencia y a la diversidad de sabores locales.
Hoy, una de sus creaciones emblemáticas, el Connemara, es un referente, celebrado en todo el mundo por su carácter ahumado, poco común en estas latitudes. Este éxito es fruto de una experiencia rigurosa que honra el patrimonio del whiskey irlandés al tiempo que le inyecta la modernidad necesaria. Es la esencia misma de Irlanda: una tradición que se respeta, pero un espíritu que se quiere libre. La Casa Kilbeggan continúa esta búsqueda de la excelencia, ofreciendo espirituosos que cuentan el alma del país.