El mundo mineral del Fenouillèdes ha capturado el corazón de Arthur y Eddy Bertrand. Estos dos hermanos apasionados retomaron el Clot de l'Oum, una finca de 12 hectáreas, después de que Éric y Léia Monné la cuidaran durante dos décadas. Esta compra es la historia de un relevo teñido de respeto y una ambición clara: extraer la quintaesencia de un terruño de altura, enclavado entre dos valles del Roussillon.
Este rincón de Francia, entre mar y montaña, revela suelos de esquistos y granitos. Para sublimar esta riqueza, los Bertrand apostaron por el compromiso total. Desde 2020, han concretado su visión convirtiendo toda la finca a la biodinámica, continuando un trabajo ecológico iniciado hace tiempo. Hoy, los vinos firmados por Clot de l'Oum se animan con una energía pura. Cuentan la rudeza del paisaje, la fuerza de las viejas viñas y el estilo de una familia que revive el vino con esa autenticidad vibrante tan característica del Languedoc-Roussillon.