La llamada de la naturaleza a veces es tan poderosa que trastorna vidas bien establecidas. Esta es la historia de Étienne Leblanc y Béatriz Papamija, quienes cambiaron sus carreras de economista y arquitecta para establecerse en el Valle del Loira. Su rasgo característico: la audacia y una sed de autenticidad.
En 2019, la pareja fundó Clos Kixhaya en 4,5 hectáreas, un viñedo continuo ubicado en la orilla sur del Vienne, cerca de Chinon. Esta finca revela de inmediato una filosofía clara: un compromiso radical con lo vivo. Las vides están en conversión ecológica y la pareja es pionera en agroforestería, buscando restaurar el equilibrio profundo del terroir. El suelo de *varennes graveleuses*, mezcla de arena y piedras sobre una base de arcilla, da origen a vinos que respiran la pureza del Cabernet Franc. Es un trabajo meticuloso y confidencial que marca la llegada de una nueva generación de viticultores en la región, respetuosos del legado pero decididamente orientados hacia el futuro, ofreciendo jugos vibrantes y llenos de energía.