Una leyenda templaria aún susurra entre las filas de viñas del Clos des Moines. Es en Saint-Émilion, en la comuna de Saint-Christophe-des-Bardes, donde esta histórica finca encuentra sus raíces desde 1853. La historia cuenta que las parcelas de este viñedo de 12,5 hectáreas fueron en su día propiedad de los Templarios, tomando su nombre de los míticos "Monjes Soldados".
Este patrimonio excepcional está hoy en manos de la familia Ménager, que asegura la transmisión desde hace cuatro generaciones. Desde 2012, un amplio proyecto de renovación ha insuflado un nuevo impulso al Clos des Moines, garantizando que cada botella exprese con maestría el arte de la denominación Saint-Émilion Grand Cru. Este terroir, compuesto por suelos arcillo-limosos típicos de la margen derecha bordelesa, da lugar a vinos de gran dominio, donde el Merlot, predominante, se acompaña de Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y un toque de Malbec. La finca firma una cosecha estructurada, afrutada y elegante. También se compromete con el medio ambiente con la certificación Haute Valeur Environnementale.