Todo comienza con Pierre Bortolussi, un hombre originario del norte de Italia, que adquirió el Château Viella en 1952, devolviendo la vida a esta histórica construcción del suroeste francés. Hoy, es la cuarta generación de viticultores la que infunde su energía en esta finca familiar, con las hermanas Claire y Marion al mando.
Este Château revela con brillantez las denominaciones emblemáticas de la región: el tinto Madiran, estructurado alrededor del Tannat, y el blanco Pacherenc du Vic Bilh, una joya poco conocida. El viñedo prospera en suelos variados, especialmente en suelos arcillo-limosos salpicados de cantos rodados, herencia de los Pirineos, que aseguran una madurez óptima de las uvas.
La filosofía de la finca es clara: el respeto por la tierra es una prioridad, afirmada por la obtención de la certificación de Alta Valoración Ambiental (HVE). Es un trabajo de precisión, desde la selección de las parcelas hasta la vinificación en la bodega, donde la planta baja abovedada del Château sirve como lugar de crianza para las barricas de Madiran. Una dirección imprescindible para captar el carácter denso y elegante de los vinos de esta zona de Francia.