La ambición de un joven viticultor, Christophe, ha redefinido el Château Roques de Jeanlice. En 1997, este apasionado bordelés entra en escena con una idea clara: vinificar él mismo el fruto de su trabajo. Dos años después, construye su propia bodega, marcando el inicio de una nueva era donde la tradición se encuentra con la innovación.
Este Château, firmemente arraigado en la región de Burdeos, ilustra un matrimonio exitoso entre la herencia girondina y las nuevas tecnologías. Lejos de elegir un bando, Christophe integra herramientas modernas para afinar la expresión de su terroir. Así esculpe vinos precisos, dotados de la suavidad que se espera de un buen burdeos, manteniendo al mismo tiempo una columna vertebral firme.
Esta finca revela la generosidad de los vinos del Entre-deux-Mers, con una concentración particular en la meseta calcárea. Es en este suelo donde las vides extraen la energía necesaria para ofrecer un carácter rico y una textura deliciosa. El estilo es contemporáneo, pero el corazón del vino permanece fiel a los valores de esta denominación francesa. Christophe firma cosechas que combinan finura y potencia, un equilibrio perfecto para la mesa.