El Château Pape Clément lleva en sí siete siglos de relatos y nobleza, una historia que se remonta a 1305 con el futuro Papa Clemente V, quien hizo de estas tierras de Pessac su viñedo personal. Rara vez un castillo ha tenido una ascendencia tan prestigiosa, otorgando a este Gran Cru Classé de Graves una dimensión casi espiritual.
Hoy, la tradición papal es perpetuada por Bernard Magrez, un empresario visionario que, desde su adquisición en los años 1980, ha elevado la finca de 60 hectáreas a la cima de la excelencia bordelesa. Este viticultor apasionado ha hecho todo lo posible para realzar un terroir de excepción, caracterizado por sus suelos de graves propicios para la finura.
Si el tinto, jugoso y carnoso, es universalmente aclamado por su complejidad y capacidad de guarda, el blanco ha conquistado una reputación igualmente brillante. El Château Pape Clément firma vinos que requieren tiempo para revelar toda su elegancia. Es un monumento de Pessac-Léognan, donde cada sorbo es un homenaje al tiempo largo, una misa celebrada entre la fruta y la madera. Un clásico imprescindible de la margen izquierda.