Imagina un castillo sacado de un cuento de hadas, donde el mismísimo Príncipe Negro solía cazar. El Château Olivier, Gran Cru Clasificado de Graves en Léognan, no es solo una arquitectura imponente enclavada en medio de la vegetación bordelesa, es un compromiso profundo con la excelencia y el medio ambiente.
Esta finca de 60 hectáreas, cultivada en Francia, está en plena transformación. Más allá de su clasificación histórica en tintos y blancos desde 1953, el equipo ha emprendido recientemente un estudio geológico minucioso de sus parcelas. Esta inversión es esencial para afinar los ensamblajes y revelar la expresión más pura del terroir de Pessac-Léognan.
Esta búsqueda de precisión se combina con una marcada conciencia ecológica: el Château Olivier está certificado con Alta Valoración Ambiental y es miembro fundador de una asociación que busca la certificación ISO 14001. En la bodega, la finura es primordial. Los vinos, reconocidos por su elegancia, muestran una trama delicada y accesible, invitando a la degustación sin esperar. Las 50 hectáreas de tinto (Cabernet Sauvignon y Merlot) y las 10 hectáreas de blanco (mayoritariamente Sauvignon) reflejan una historia que ahora se conjuga con el futuro, con la llegada de una primera cosecha certificada Bio en 2023. Un Château que combina herencia medieval y modernidad vitivinícola.