Lo que impresiona en el Château Mille Roses es la armonía entre la tradición del Médoc y el compromiso de una nueva generación. Su nombre romántico proviene de una antigua práctica de la región: plantar rosales al final de la viña, delicadas centinelas contra las enfermedades. Pero detrás de esta poesía floral se esconde un terroir poderoso.
Este Château revela una personalidad forjada por su suelo excepcional. Estas parcelas de Macau, en el borde de la Gironda, descansan sobre profundas capas de grava, un terroir pedregoso ideal para obligar a las vides a enraizar en profundidad. Es ahí donde el Cabernet Sauvignon, el Merlot y el Petit Verdot encuentran su fuerza para dar vinos precisos y bien equilibrados.
Desde 2010, Sophie y David, los propietarios actuales, han hecho evolucionar el viñedo de 10 hectáreas hacia la viticultura ecológica. Su enfoque meticuloso y su búsqueda de pureza permiten crear cosechas que honran tanto el carácter de Burdeos como la finura de la fruta. Es la expresión misma de un gran vino del Médoc, a la vez rico y limpio.