Un compromiso inquebrantable con la naturaleza guía cada acción en Château Maris. Cuando Robert Eden y Kevin Parker asumieron esta propiedad en 1997, su visión fue clara: crear uno de los mejores vinos del Languedoc, pero hacerlo en perfecta armonía con el medio ambiente. Estas dos figuras destacadas, una constructora de la primera bodega de cáñamo con cero emisiones de CO2, y la otra pionera en inversión sostenible, unieron sus pasiones para una viticultura limpia.
En pleno corazón de Félines-Minervois, este Château es un manifiesto de la agricultura ecológica. Aquí, los pesticidas y fertilizantes químicos están prohibidos, y el terroir se expresa sin restricciones. Es la inteligencia de lo vivo la que toma el relevo, ofreciendo vinos de una pureza impresionante. La apuesta inicial de estos viticultores visionarios fue audaz, y hoy es un éxito rotundo, demostrando que la excelencia del vino y el respeto total por el planeta no solo pueden coexistir, sino que se realzan mutuamente. Château Maris se impone como una referencia imprescindible de la ecología vitivinícola.