Una historia que se remonta a 1515, lo que demuestra que el Château Mangot está profundamente arraigado en la tierra de Saint-Émilion Grand Cru. Esta finca no es solo un productor de vino, es un guardián del legado bordelés, donde la familia Todeschini trabaja desde hace varias generaciones para expresar la esencia de sus cuatro terroirs distintos. Entre pies de Côtes, Coteaux, Terrasses y Plateaux, cada parcela revela una riqueza geológica única.
El Château Mangot se destaca por una rigurosidad casi filosófica en la elaboración de sus vinos. La mezcla pone énfasis en el Merlot, apoyado por el Cabernet Franc y el Cabernet Sauvignon, una combinación que garantiza estructura y profundidad. Es la alquimia sutil entre tradición y modernidad la que esculpe aquí vinos a la vez con carácter, intensos y dotados de una elegancia fresca. El viñedo despliega su talento para ofrecer vinos que atraviesan el tiempo con distinción. Una copa de Mangot ofrece una inmersión sensorial en la quintaesencia de la rive droite.