El peso de la historia y la elegancia del terruño. En Cissac-Médoc, el Château Laride ha vivido varias etapas antes de recuperar su vocación vitivinícola. En el siglo XIX, esta finca pertenecía a Armand Roux, pero su edificio fue posteriormente requisado para convertirse en un hospicio y luego en un hospital durante las dos guerras mundiales. Fue hasta 1976 cuando los Domaines Fabre, conscientes de la riqueza de este patrimonio, compraron estas tierras históricas.
Hoy, este viñedo de aproximadamente 15 hectáreas prospera sobre los suelos de Vertheuil. Estas parcelas revelan una composición ideal: gravas arcillosas, arena, todo asentado sobre un lecho profundo de arcilla. Es esta geología compleja la que obliga a la vid a alcanzar la excelencia. El Château Laride firma cosechas con una estructura potente, con notas amaderadas perfectamente integradas, ofreciendo una rara armonía entre el trabajo del viticultor y la autenticidad de su suelo. Este vino es un viaje en el tiempo, un homenaje a la tierra bordelesa.