Cuatro siglos y medio de historia están arraigados en la tierra de Châteauneuf-du-Pape. El Château la Nerthe, fundado en 1560, no es solo una de las propiedades más antiguas y emblemáticas del Valle del Ródano; es un monumento de la denominación.
Su viñedo es un cuadro vivo de la diversidad local. Los famosos guijarros rodados, esas piedras que almacenan el calor del sol durante el día para devolverlo a la vid por la noche, reinan aquí como maestros, ofreciendo a las uvas una maduración perfecta. Este mosaico de suelos permite al Château la Nerthe cultivar con cuidado la Garnacha y las otras doce variedades autorizadas, cada una aportando su matiz único al ensamblaje final.
El trabajo aquí está guiado por la exigencia del tiempo largo. El equipo realza los frutos mediante una viticultura respetuosa y una crianza en grandes fudres. Este enfoque artesanal permite conservar toda la pureza frutal de la vendimia, al mismo tiempo que aporta una estructura capaz de atravesar las décadas. Es la autenticidad de Châteauneuf-du-Pape capturada en cada botella, una cosecha que susurra la historia en cada sorbo.