La rareza es la palabra clave que define el alma del Château La Clémence, una joya de la denominación Pomerol. Comprado en 1996 por Christian Dauriac, este dominio diminuto pero prestigioso de 3 hectáreas simboliza el elitismo de la Rive Droite. Aquí no es el tamaño lo que impresiona, sino la riqueza geológica que se expresa en cada botella.
Este Château encarna toda la diversidad de Pomerol. Las viñas están repartidas en seis microparcelas, donde un mosaico de arenas, arcillas profundas y gravas ofrece al Merlot (mayoritario en un 85%) una complejidad fascinante. Dauriac, un viticultor experimentado, ha invertido en instalaciones ultramodernas, rodeándose especialmente de la experiencia de Michel Rolland para esculpir vinos de guarda.
Con una producción confidencial que no supera las 6000 botellas al año, cada copa es un privilegio. Château La Clémence revela, añada tras añada, una finura reconocida por los más grandes profesionales. Una maravilla de Burdeos para degustar y comprender la excelencia en serie muy limitada.