Es una apuesta audaz por la excelencia y el respeto la que Bernard y Anne-Marie Forestier emprenden en 2001. Al adquirir el Château Juvenal en Provenza, su objetivo no es solo restaurar una bella durmiente, sino también insuflar nueva vida a su viñedo. Para ello, se asocian con la familia Alban, viticultores cuya experiencia abarca tres generaciones, forjando así una doble especialización esencial para el éxito.
La finca se extiende por las laderas del Graveyron, en la denominación de origen Ventoux, un terruño arcilloso-calcáreo bañado por el sol que se beneficia de estar protegido de los embates del mistral. Esta particularidad geográfica es clave: permite que las uvas alcancen una madurez perfecta y conserven al mismo tiempo una preciada frescura.
El compromiso es total: el equipo elige el camino de la agricultura ecológica y trabaja la viña como un jardín vivo. Estos viticultores apasionados elaboran vinos que cantan a la Provenza. Así, Château Juvenal revela vinos complejos y perfectamente equilibrados, con frutas sabrosas y texturas delicadas: un auténtico arte de vivir provenzal embotellado. Estos vinos encarnan una elegancia que desafía las etiquetas y celebra la unión lograda entre la historia, la naturaleza y la pasión humana.