El sueño de niño de Xavier Greuzard no era convertirse en bombero o astronauta, sino en viticultor, simplemente. Heredero de una línea de viticultores en el Mâconnais, concretó esta vocación hace cinco años al hacerse cargo del Château des Bois, una propiedad excepcional situada en las alturas de La Roche-Vineuse.
Esta finca domina un verdadero anfiteatro natural, ofreciendo a las vides una exposición ideal, del sureste al suroeste. El microclima fresco, barrido por los vientos de esta colina, esculpe una identidad singular en los vinos. En 7,5 hectáreas de suelos arcillo-calcáreos, Xavier cultiva las grandes variedades borgoñonas: Chardonnay, Pinot Noir y Gamay. Se esfuerza por añadir modernidad a prácticas ancestrales, elaborando vinos que revelan tanto el romanticismo del lugar como la finura de este terruño. Cada cosecha es un poema delicado y aromático, un homenaje al paisaje poético que lo rodea.
Una vez que pruebes sus Mâcon Milly-Lamartine, entenderás por qué Xavier prefirió las barricas de roble a las estrellas. Es el alma del Mâconnais la que canta en la bodega renovada de este castillo del siglo XIX.