En el corazón del Tarn, entre la ciudad medieval de Cordes-sur-Ciel y la efervescencia de Gaillac, se alza el Château de Salettes, un lugar cargado de una historia fascinante. Sus muros de piedra, cuyas primeras huellas datan del siglo XIII, han visto desfilar a la aristocracia, incluida la ilustre familia Toulouse-Lautrec. Esta ascendencia nobiliaria confiere al dominio una elegancia rara.
Hoy, lejos de los fastos señoriales, el Château de Salettes es una explotación familiar donde la pasión por el terruño guía cada gesto. Ubicado en un entorno geográfico privilegiado en Cahuzac-sur-Vère, se beneficia de un microclima excepcional, esencial para elaborar vinos de Gaillac que se distinguen.
Esta alquimia entre una tierra de excepción y un saber hacer transmitido de generación en generación permite al Château de Salettes firmar cosechas ricas, complejas y dotadas de un carácter afirmado. Este trabajo meticuloso sitúa sus vinos entre los más grandes embajadores de la denominación Gaillac, ofreciendo una degustación a la vez generosa y llena de alma.