Es una historia que comienza en la época romana, en el corazón de las colinas de Boutenac, en el Languedoc-Rosellón. Estas tierras, moldeadas por el sol mediterráneo y los vientos de las Corbières, siempre han estado dedicadas a la vid, y el Château de Saint-Louis es el guardián de este legado.
El alma del terroir de Boutenac, hoy reconocida por su denominación comunal Corbières-Boutenac, se expresa plenamente en los vinos de este Château. Los viticultores cultivan un cariño especial por la tradición, pero con una precisión moderna, para sacar lo mejor de sus once variedades de uva. Buscan el equilibrio perfecto entre la riqueza aromática de los vinos tintos (Carignan, Garnacha, Syrah, Mourvèdre, etc.) y la armonía en boca. Cada cosecha revela una elegancia afrutada y un carácter que no deja a nadie indiferente. Esta finca firma vinos que honran su pasado mientras capturan la energía vibrante del Sur. Ofrece una puerta de entrada a uno de los terroirs más bellos del Aude.