Mil años de historia esculpen el paisaje y el carácter del Château de Meursault, una verdadera fortaleza de la Côte-d'Or. Fundado desde el siglo XI por el duque Roberto I de Borgoña, este lugar mítico no solo lleva un nombre famoso, sino que encarna la excelencia borgoñona en cerca de 65 hectáreas.
El dominio se extiende con ambición sobre climas prestigiosos, desde Pommard hasta Aloxe-Corton, pasando por Volnay y Puligny-Montrachet. Es aquí, en el corazón de los suelos jurásicos compuestos de calizas duras y margas, donde el Pinot Noir y el Chardonnay extraen su savia.
El respeto por este patrimonio excepcional está hoy en el centro de la filosofía del Château. Desde la cosecha de 2022, la totalidad del viñedo se cultiva en agricultura ecológica, lo que atestigua un fuerte compromiso con la biodiversidad y los suelos vivos. Este trabajo minucioso, orquestado por Olivier Halley y sus equipos, da lugar a una treintena de denominaciones, entre ellas numerosos Premiers y Grands Crus. Degustar un vino de Meursault es saborear el equilibrio perfecto entre una historia secular y la precisión de la vinificación moderna.