El rasgo característico de Christophe Martin es el compromiso. Este antiguo hombre de la industria dejó todo en 2010 para hacerse cargo del Château de Lucey, transformando una cantera en una vocación. Es en Lucey, un pequeño pueblo del Avant-Pays saboyano, donde sus 6,5 hectáreas de viñedos prosperan, mecidos por la majestuosa presencia del Ródano.
El dominio no es solo un lugar de producción; es un manifiesto. Christophe pronto se dio cuenta del impacto fundamental de la agricultura en nuestros paisajes y nuestro bienestar. Su decisión de cultivar en Agricultura Biológica (AB) refleja una filosofía profunda: crear vino con sentido, al servicio del bien común.
En estos suelos nutridos por el Ródano y bajo la denominación Savoie, insufla nueva vida a variedades como la Roussette, el Pinot Noir y la Mondeuse. Su trabajo se inscribe en una búsqueda constante de autenticidad y sostenibilidad, privilegiando el respeto por los suelos y fomentando la fauna microbiana natural en la bodega. El Château de Lucey firma vinos digestivos que capturan la pureza de este terroir de montaña.