La audacia es la firma de Hervé Kerlann, el hombre que despertó el Château de Laborde en Meursanges. Mucho más que un simple lugar de producción, esta finca de Borgoña es un monumento histórico. Fue primero una poderosa fortaleza, que acogió a duques y barones, antes de ser transformada en el siglo XVII, ganando el apodo halagador de «Versalles de Borgoña». Aunque los siglos de monarquía y conflictos dejaron su huella, Hervé Kerlann supo apoyarse en este rico pasado para anclar su proyecto.
El viticultor encarna la nueva generación que no duda en tomar caminos alternativos para alcanzar la excelencia. No es solo viticultor; también es negociador-criador, seleccionando uvas de terroirs prestigiosos de la Côte de Beaune para crear vinos intensos. Se siente en sus cosechas esta doble ambición: el respeto por la autenticidad borgoñona y una búsqueda de emoción pura, todo servido en botellas que llevan la marca de la finura y la precisión. Este Château revela el potencial de sus vinos audaces, verdaderos concentrados de sabores, que solo esperan ser degustados.