Un regreso a la tierra inspirado por dos décadas de asesoría. Franck Manigand, nieto e hijo de viticultor, pasó cerca de veinte años desentrañando los secretos del sector vitivinícola, acumulando una valiosa experiencia. En 2020, da el gran salto: cambia la teoría por la práctica al hacerse cargo del Château de la Perrière, una finca de 14 hectáreas que lo vio nacer en Saint-Lager, en el corazón del Beaujolais.
Esta toma de control es un acto de pasión y profunda convicción. La finca se extiende majestuosa al pie del Mont Brouilly, esa emblemática colina volcánica cuyos suelos confieren una mineralidad única al Gamay. Aquí, el compromiso con la Naturaleza es total: todo el viñedo está en proceso de conversión a la agricultura ecológica. Cada gesto, desde la poda hasta la vendimia manual, está pensado para dejar que el terruño se exprese con pureza.
Este Château de la Perrière revela el alma sincera y generosa del Beaujolais. Las cosechas, moldeadas en este paisaje excepcional, combinan una finura técnica notable con un fruto brillante y goloso. Captan la energía del Mont Brouilly para ofrecer vinos vibrantes, dignos de la excelencia de este cru. Así, el Domaine firma una nueva generación de Beaujolais, elegante y decididamente orientada hacia el futuro.