Doce generaciones al servicio de la vid, ese es el pilar inquebrantable sobre el que se sostiene el Château de Chamilly. En Borgoña, el nombre Desfontaine es sinónimo de herencia y de la máxima latina que guía su trabajo: "Ex nihilo nihil" – nada surge de la nada. Esta filosofía impregna cada etapa de su artesanía, desde la poda de los sarmientos hasta el embotellado.
Hoy, Arnaud, Xavier y Véronique forman la triada apasionada que trabaja en perfecta armonía en los viñedos de Chamilly. Su enfoque es un cuidado constante del terroir, donde cada parcela recibe una atención singular. El objetivo de la familia no es crear un vino uniforme, sino dejar que cada clima exprese su verdad.
El Château de Chamilly esculpe así vinos que se distinguen por su personalidad marcada. Los tintos despliegan una finura y elegancia típicas del Pinot Noir borgoñón, mientras que los blancos muestran una pureza y franqueza cristalinas. ¿La mejor recompensa para los Desfontaine? Escuchar que sus vinos son buenos, pero sobre todo que son todos deliciosamente diferentes. Este Château es una dirección esencial para comprender la riqueza y diversidad de la Côte Chalonnaise.