El compromiso inquebrantable con lo vivo es el pilar del Château de Bastet, un dominio que eligió el exigente camino de la biodinámica desde 1997. En el corazón del Gard, este castillo del siglo XVII, heredado por Julie Aubert y su esposo Nicolas Richarme, no es solo un lugar cargado de historia; es un verdadero laboratorio al aire libre.
Acompañados por los famosos patous del dominio, se entra en un oasis de verdor donde las 62 hectáreas de viñedos en Côtes du Rhône prosperan sin artificios. Julie, tras su padre, dirige la explotación con una filosofía en la que la naturaleza recupera sus derechos. Los suelos son mayoritariamente arenosos y silíceos, lo que confiere a los vinos una elegancia, frescura y equilibrio modernos, lejos de la pesadez a veces asociada a la región. Esta búsqueda de armonía entre el terruño, la tradición y la innovación da lugar a vinos biológicos, reflejo de una historia familiar profunda y una agricultura decididamente orientada hacia el futuro. El dominio incluso lanzó recientemente su Brasserie Basty, prueba de que el espíritu de innovación nunca ha abandonado estos lugares.