Imagina un lugar donde los muros fueron erigidos antes de la invención de la copa de vino moderna. El Château Castera es de esa índole: una fortaleza vitivinícola del Médoc cuyas viñas son famosas desde el siglo XIV. No es solo un castillo, es una de las propiedades más antiguas de la región, que lleva consigo siglos de historia prestigiosa.
La finca representa aquí la unión exitosa entre la herencia ancestral y la modernidad. Se extiende orgullosamente sobre 185 hectáreas de biodiversidad, de las cuales 63 están dedicadas a la vid, justo al norte de la famosa Saint-Estèphe. Lo que hace único a este vino es el mosaico geológico de su terroir. El suelo arcillo-calcáreo aporta potencia y una estructura envolvente a los vinos, mientras que las gravas pirenaicas les confieren esa finura y elegancia características de los grandes Bordeaux.
Este Cru Bourgeois Supérieur es conocido mundialmente, expresa el alma profunda del Médoc. Esta zona de Burdeos está preservada, y la excelencia del Château Castera nos recuerda con orgullo por qué estos vinos son apreciados por los amantes de los grandes cruces en todo el mundo.