La elegancia bordelesa se puede resumir en la finura de un vino y en la mano de quien lo moldea. En el Château Bonnin, en pleno corazón de Lussac-Saint-Émilion, Philippe Bonnin firma cosechas que honran el espíritu de esta prestigiosa denominación. Es el propio viticultor quien supervisa cada etapa, infundiendo una autenticidad rara en sus botellas.
Este Château revela una mezcla típica de la Rive Droite, dominada por Merlot (80%) apoyado por Cabernet Sauvignon (15%) y Cabernet Franc (5%). Esta combinación de variedades, alimentada por un saber hacer dominado, da lugar a vinos potentes pero sedosos, donde los taninos están esculpidos para ofrecer una gran bebibilidad. La crianza es precisa, con una parte de barricas nuevas que aporta notas especiadas y complejas sin ocultar nunca la fruta. Se encuentra la expresión generosa de frutas negras maduras, regaliz y tabaco. Este vino es una invitación a la mesa, garantizando tanto placer inmediato como potencial de guarda.