Hay lugares que escriben la historia del vino. El Château Bastor-Lamontagne es uno de ellos. Con tres siglos de existencia, este emblemático lugar de Sauternes fue en su día una antigua propiedad real. Su terroir, situado en la comuna de Preignac, se beneficia de un microclima esencial para la elaboración de sus vinos licorosos. Es la proximidad del Ciron, un afluente del Garona, lo que favorece la formación de nieblas matutinas en otoño. Este velo de humedad, seguido por los rayos del sol del mediodía, es el ingrediente secreto para el desarrollo del *Botrytis cinerea*, la famosa podredumbre noble.
Desde 2016, este Château, miembro de la Unión de los Grandes Crus de Burdeos, amplía su compromiso al estar certificado como Orgánico. Esta iniciativa, impulsada por el equipo actual, busca expresar el terroir con la mayor fidelidad. ¿El resultado? Un Sauternes moderno, lleno de frescura y elegancia. Las cosechas revelan notas de mango, piña y miel, equilibradas por una hermosa acidez que les confiere dinamismo y energía, lejos de la imagen a veces pesada de los vinos dulces clásicos. Bastor-Lamontagne esculpe el futuro de los grandes vinos de Burdeos con respeto e innovación.