En el flanco sur de Champagne, la ladera de Sézannais ofrece un excepcional marco calcáreo. Es sobre esta roca madre, cuya tiza esculpe el paisaje, donde prosperan las viñas de la Maison Le Brun de Neuville. Anclado en Bethon, este colectivo no es solo un simple viñedo; es un motor de exigencia y compromiso para una decena de pueblos.
Su gama de Champagne es una oda al Chardonnay, la variedad reina que aquí adquiere una mineralidad y una finura singulares. Pero el alma de esta Maison reside sobre todo en su enfoque ambiental pionero. Le Brun de Neuville impulsa entre sus viticultores prácticas virtuosas: desde el cuidado del enherbamiento hasta el abandono de los herbicidas, se hace todo lo posible para dejar que el terroir se exprese sin trabas, hasta obtener la certificación HVE. Esta filosofía se refleja en cada cosecha, ofreciendo burbujas de una pureza cristalina, reflejo del profundo respeto por la tierra que las vio nacer. Una Maison que demuestra que la excelencia se cultiva con el tiempo, con rigor y pasión.