Una historia de resistencia y de terruño que late en el corazón de España. El Celler de Capçanes no es un castillo aislado, sino una unión de voluntades: la de varias familias que fundaron esta bodega cooperativa en 1933, en medio de la magnífica región de Montsant. Estos viticultores encarnan el alma colectiva de Cataluña, donde el respeto por las tradiciones se combina con una búsqueda de excelencia liderada por talentos como la enóloga Anna Rovira.
Lo que forja el carácter único de los vinos es el mosaico geológico del dominio. Las viñas hunden sus raíces en suelos de esquisto que aportan mineralidad, de arcilla para la concentración de frutos, y de caliza que ofrece una frescura vital. Una mención especial merece a las parcelas arenosas, llamadas localmente "nido de abeja", que alivian la estructura y hacen que los vinos sean particularmente accesibles. Este contraste entre potencia y elegancia es la firma vibrante de Capçanes, mucho más allá de la simple producción, es una cultura de compartir española que celebran en cada añada.