En el corazón palpitante de la Argentina vitivinícola, Casarena firma una obra cuyo nombre, “Maison de sable”, es una declaración de amor a su terruño. No es casualidad que esta bodega, fundada en 1937 en la histórica región de Luján de Cuyo, esté construida sobre suelos de piedra y arena, elementos cruciales que forjan la identidad de sus grandes vinos.
El Domaine Casarena se afirma hoy como un guardián e intérprete de los terruños de Perdriel y Agrelo. Un nuevo impulso es dado por el equipo apasionado de viticultores y agrónomos, entre ellos Leandro Azin y Pablo Ceverino, que trabajan para preservar la expresión auténtica de esta tierra de altura, a solo 20 minutos de la ciudad de Mendoza. Argentina revela aquí una viticultura de alta calidad, donde el compromiso es total: todos los vinos están certificados como veganos y sostenibles. Casarena eleva la calidad del Malbec y del Cabernet Sauvignon, revelando parcelas únicas que capturan la diversidad y el alma de esta tierra bendecida por los Andes.