Paul-Augustin, audaz fundador de Bulles de Ruche, tenía una idea fija: renovar la hidromiel. ¡Se acabó la imagen medieval de esta bebida ancestral! En 2020, apostó por una versión moderna, ligera y floral, capaz de competir con los mejores espumosos. Su secreto radica en la valorización de la miel mediante la fermentación alcohólica, una apuesta exitosa que le permitió crear una hidromiel extra seca y sutilmente espumosa.
Muy pronto, se unió a él Marc-Antoine Fulconis, compartiendo la misma visión de innovación y autenticidad para extender esta revolución de la miel por toda Francia. La Casa, ubicada en Normandía, pone un gran énfasis en la trazabilidad. Cada cosecha es el fruto de una selección meticulosa de mieles monoflorales, elegidas por sus propiedades aromáticas únicas. Es este compromiso con la excelencia y el respeto al medio ambiente lo que da lugar a hidromieles finos, complejos e increíblemente refrescantes. El equipo ofrece una gama que conquista incluso los paladares de los grandes chefs, demostrando que la hidromiel de nueva generación tiene todo su lugar en las mesas modernas. Bulles de Ruche firma así cosechas que celebran la riqueza y la delicadeza de la colmena.