Un puente entre el pasado salvaje de América y la excelencia moderna del whiskey. La Destilería Buffalo Trace, ubicada en Frankfort, Kentucky, honra un legado que supera los dos siglos. Su nombre es un guiño poético a la antigua senda utilizada por los bisontes, o *buffalo trace*, que cruzaba el río Kentucky. Este lugar es una verdadera fortaleza de la historia del bourbon, habiendo logrado operar sin interrupción durante la Prohibición, únicamente para producir "whiskey con fines medicinales".
Hoy, Buffalo Trace es sinónimo de innovación, respetando al mismo tiempo la artesanía ancestral que hace famosa a Kentucky. La expresión emblemática es un bourbon potente y complejo, famoso por sus notas ricas de vainilla, caramelo y frutas confitadas, fruto de un envejecimiento meticuloso en bodegas centenarias. La Casa perpetúa la tradición del *climate control* (control de la temperatura) en sus almacenes, una técnica innovadora introducida desde 1886. Al degustar este bourbon, se saborea la determinación, la ingeniosidad americana y la persistencia de una calidad impecable que convierte a Buffalo Trace en una leyenda viva. Es el alma del Bluegrass State capturada en una botella.