¿El secreto de una suavidad refinada suprema? Se encuentra en Japón, en la prefectura de Fukushima. Más precisamente en Aizuwakamatsu, una región bendecida por los elementos. La Cervecería Nagurayama toma su nombre de la majestuosa montaña que bordea el lago Inawashirokohan, un entorno natural que es la fuente misma de la pureza de su sake.
La historia de esta Casa comienza en 1918 con Zenroku Matsumoto, un hombre que ya ejercía, antes de tiempo, el oficio de «sommelier de sake». Su búsqueda era simple: alcanzar la excelencia absoluta en el arte de la elaboración.
Nagurayama perpetúa hoy esta rigurosidad inflexible. Su proceso de fabricación es una verdadera oda a la tradición japonesa, donde cada grano de arroz y cada gota de agua son tratados con el mayor cuidado. Es la combinación de estas materias primas inmaculadas y un saber hacer centenario lo que permite que este sake se eleve por encima del resto. Este líquido celestial encarna la finura y revela los paisajes apacibles de Japón, ofreciendo una experiencia gustativa que honra sus orígenes y la visión de su fundador.