Jean Moueix y Alexandre Sirech, dos figuras del mundo de los espirituosos, apostaron por la excelencia francesa para crear Bellevoye. Su ambición, lanzada en 2015, era simple pero audaz: demostrar que Francia, patria del gran saber hacer (cebada malteada, levaduras, alambiques y tonelería), podía dar lugar a un whisky de clase mundial.
Esta Casa lleva en alto la bandera tricolor. Selecciona con cuidado destilados de todo el país para ensamblarlos y madurarlos con una precisión de orfebre. Bellevoye encarna la síntesis de lo mejor de nuestros artesanos, transformando cada botella en una declaración de amor al legado nacional.
Hoy, ya no se habla de un simple proyecto, sino de un éxito fulgurante. Bellevoye se ha convertido en el embajador indiscutible del whisky francés. Su reconocimiento supera nuestras fronteras, como lo demuestra su título de whisky más premiado del mundo, e incluso los honores del Elíseo. Un espirituoso que celebra el arte de vivir a la francesa, con una finura y una complejidad que deleitan los paladares más exigentes. Es el alma de París y el genio nacional concentrados en una botella.