La audaz bretona tiene un nombre: Armorik. En 1900, la familia Warenghem, procedente del norte de Francia, se instala en Lannion, en la magnífica costa de granito rosa. Muy pronto, Léon Warenghem infunde su saber hacer en la Destilería que se convertirá en la cuna del whisky francés. Inicialmente reconocida por sus licores de frutas y plantas, la casa da un giro histórico en 1987.
Es la época en que Gilles Leizour se embarca en una apuesta insensata: elaborar el primer whisky breton. Esta arriesgada apuesta fue magistralmente cumplida, especialmente con el nacimiento del Single Malt en 1998. Armorik encarna hoy el éxito de un destilado auténtico, elaborado, fermentado y envejecido en tierra bretona, lejos de los estándares escoceses.
La Destilería Warenghem perpetúa una tradición familiar independiente desde hace más de un siglo, demostrando que el terroir francés puede crear espirituosos de excepción. Cada sorbo revela el espíritu de esta costa marítima, ofreciendo un single malt afrutado y delicado, de color natural y sin filtrado en frío. Es un imprescindible que celebra el orgullo y el carácter fuerte de Bretaña.