La audacia y la determinación de José Areal salvaron del olvido una joya del Vinho Verde en Portugal. En 1990, este hombre de carácter compró lo que entonces no era más que una tierra abandonada. Lejos de detenerse ante el desaliento, se comprometió con un renacimiento total: replantó cada cepa y rehabilitó las instalaciones con una visión moderna.
Pero el golpe de genio vino con la transmisión: su hija Joana, recién graduada en economía, aportó una nueva rigurosidad a este Domaine. Juntos lograron captar la esencia pura del Vinho Verde. Anclado en Bairro, a solo 30 km del océano, el viñedo se beneficia de una influencia atlántica crucial. Es esta la que infunde esa vivacidad única y esa mineralidad refrescante a los vinos.
Esta búsqueda de la excelencia ha dado sus frutos: el Domaine Areal es hoy el más premiado de su región. Es la prueba de que un proyecto llevado con pasión e inteligencia, en la encrucijada de las tradiciones y la modernidad, puede crear vinos de una belleza inigualable, vibrantes y precisos, que celebran el terroir portugués.