El alma de los vinos de Andes Plateau nace de la audacia de enfrentarse a la grandiosidad de la Cordillera. En Chile, pocos viticultores se atreven a aventurarse en estas alturas, donde el riesgo de heladas es constante. Sin embargo, este Domaine ha hecho de la proximidad con las cumbres nevadas su sello distintivo. Es en la montaña donde la uva encuentra una energía y frescura inimitables, esenciales para esculpir cosechas precisas y equilibradas.
El trabajo en los viñedos refleja esta filosofía de pureza. Aquí, se evita el uso de barricas nuevas y crianzas masivas. El Domaine prefiere utilizar grandes fudres franceses (3000 litros) para aportar textura y estructura al vino, sin ocultar nunca el fruto brillante. Este enfoque minimalista, que incluso rechaza la adición de levaduras cultivadas, revela la expresión más honesta del terroir chileno. ¿El resultado? Vinos intensos, elegantes y vivos, que encarnan perfectamente el aliento fresco y mineral de los Andes.