La variedad Tinto Fino, el Tempranillo en su versión española, revela todo su poder en el corazón de la Ribera del Duero. Altos del Enebro es la expresión más pura de este terruño, capturando la esencia misma de viñas que desafían las altitudes. Esta bodega selecciona minuciosamente las parcelas que ofrecen las uvas más intensas, aquellas que han concentrado la luz y el alma de la tierra.
Cada añada de Altos del Enebro es una búsqueda de excelencia. Tras una vendimia meticulosa, la magia ocurre en la bodega: una larga maceración y una crianza paciente de quince a dieciocho meses en barricas de roble francés de grano fino moldean un perfil aromático rico y complejo. El vino que surge despliega aromas finos de regaliz negro y toques golosos de chocolate. En boca, ofrece una entrada voluminosa, sostenida por una elegancia de finura y sabores a ciruelas negras. Este vino encarna la ambición española de producir vinos profundos y memorables, verdadera oda al carácter único de la Ribera del Duero.