Es una formidable ola de solidaridad la que dio origen a la Adega de Palmela. Fundada en 1955 por cincuenta viticultores de la región de Setúbal, en Portugal, esta aventura colectiva se convirtió rápidamente en un pilar de la viticultura local. Hoy, la cooperativa Adega de Palmela reúne a cerca de 300 miembros que cultivan con pasión más de 1000 hectáreas de viñedos. Esta fuerza de unión garantiza una expresión justa y constante del terruño.
El alma de esta finca portuguesa está forjada por la gran llanura arenosa de Palmela. Este suelo único, ligero y cálido, confiere una firma aromática particular a los vinos que de él provienen, haciéndolos a la vez cálidos y elegantes.
La finca pone énfasis en los vinos tintos (75 % de su producción), típicos de Portugal. Pero Adega de Palmela también destaca en los blancos (15 %) y es embajadora del famoso Moscatel de Setúbal (10 %), un vino dulce natural con notas golosas. Esta casa abraza la diversidad de su patrimonio y asegura la perdurabilidad de un saber hacer ancestral mientras mira hacia el futuro. Revela lo mejor de esta península con compromiso y orgullo.