La excelencia del Languedoc-Rosellón se encarna en el encuentro de dos almas vitivinícolas: Nerida Abbot, enóloga australiana, y Laurent Delaunay, heredero borgoñón. Desde 2005, este dúo atípico se ha embarcado en una apasionante búsqueda: revelar el carácter potente del sur de Francia infundiendo la finura y la elegancia de los métodos borgoñones.
Su dominio, ubicado en los paisajes ardientes del Languedoc, obtiene su fuerza de un terroir naturalmente hostil, esculpido por el viento y el sol. Allí se encuentran piedras rodadas, areniscas, margas y esquistos que otorgan a los vinos una tipicidad mediterránea innegable. Es en estas duras condiciones donde las uvas prosperan, conferiendo una concentración y una profundidad singulares a cada cosecha.
Laurent Delaunay y Nerida Abbot han imaginado la alianza perfecta para sublimar estas variedades meridionales. El dominio firma vinos que hablan tanto de la riqueza frutal del sur como de la complejidad sutil de los grandes vinos. Su filosofía es demostrar que el viñedo languedociano puede rivalizar con las grandes denominaciones gracias a un enfoque preciso y una crianza cuidada. Es un matrimonio de culturas que ofrece una nueva dimensión a los vinos de la región.