Isabelle Perraud (Paye ton Pinard): romper el silencio sobre la violencia machista en el vino
Hablamos con Isabelle Perraud, enóloga comprometida y fundadora de "Paye ton Pinard", para comprender su lucha contra la violencia de género en la industria vitivinícola y su compromiso con un sector más respetuoso. Un relato conmovedor e inspirador.
Hola Isabelle, ¿podrías presentarte en pocas palabras?
Soy Isabelle Perraud, enóloga en Beaujolais desde hace más de 30 años. Conozco a fondo el mundo del vino y el papel de la mujer en el sector. Mi marido, Bruno, y yo dirigimos el Domaine des Côtes de la Molière en Vauxrenard, en la región del Ródano. Además de mi trabajo como enóloga, soy activista feminista y estoy muy comprometida con la lucha contra la violencia sexista y sexual.
¿Puedes hablarnos de la cuenta “Paye ton Pinard”?
"Paye ton Pinard" es una cuenta de Instagram que creé en septiembre de 2020 para denunciar y luchar contra la violencia machista y sexual en el mundo del vino. Esta cuenta se convirtió rápidamente en un foro donde muchas mujeres compartieron sus experiencias, a menudo muy dolorosas. Llevamos dos años como asociación, una asociación que presido. La asociación está creciendo a buen ritmo. Participamos en un importante proyecto europeo junto con vitivinícolas italianas que se pusieron en contacto con nosotras. Nos gustaría crear un observatorio global de la violencia machista y sexual en el mundo del vino.
¿Cómo empezó todo? ¿Por qué quisiste crear esta cuenta?
La idea surgió porque, como activista feminista, recibí muchos comentarios de mujeres durante mis viajes a ferias comerciales o a través de mensajes. Me compartieron historias de violencia que habían sufrido en la industria vitivinícola. Ya no soportaba esta situación. Podríamos optar por cerrar los ojos, ignorar lo que está sucediendo, pero la carga mental es enorme. Cada vez que una mujer va a una feria comercial, tiene que tener cuidado con su vestimenta, su comportamiento, cuando lo único que queremos es poder trabajar como cualquier hombre, sin tener que plantearnos todas estas preguntas. Durante mucho tiempo, intenté ignorarlo, pasar desapercibida, hacer concesiones para no molestar a los hombres de la industria vitivinícola. Pero esta estrategia no me llevó a ninguna parte. Así que me di cuenta de que era urgente crear un espacio donde estas mujeres pudieran sentirse menos solas y más fuertes juntas. No pensé que esta cuenta llegaría a este tamaño, pero satisfizo una necesidad real.
¿Cuales son sus objetivos con esta iniciativa?
El objetivo principal es actuar como denunciantes, denunciar la violencia machista y sexual, y crear una red de apoyo para las víctimas. Es un espacio para que las mujeres se expresen y les digan que no están solas. Con la asociación, nuestro objetivo es cambiar la cultura misógina y machista que, lamentablemente, está profundamente arraigada en este entorno.
¿Cuáles son sus acciones concretas con “Paye ton Pinard”?
Además de publicar testimonios anónimos en nuestra cuenta de Instagram, estamos trabajando en la implementación de actividades de formación y sensibilización en escuelas de vino, bodegas cooperativas, instituciones y bodegas. También queremos crear materiales visuales explicativos y educativos para ferias comerciales y lanzar campañas de comunicación para concienciar sobre los diferentes tipos de agresiones y cómo actuar. Esperamos que estas acciones contribuyan a un cambio de actitud y a reducir la violencia.
¿Has visto cómo ha evolucionado la situación en los últimos años?
La libertad de expresión es un avance, pero aún es muy difícil para las mujeres denunciar la violencia sin arriesgarse a perder su trabajo o su posición en el sector. Algunas incluso han abandonado la industria vitivinícola tras intentar denunciar el abuso. Sin embargo, el hecho de que estos temas ahora se debatan entre nosotros es una señal de progreso. Publicar testimonios sobre "Paye ton Pinard" suele ser un primer paso para las víctimas en un proceso de sensibilización y, en ocasiones, de denuncia.
¿Qué crees que hace falta para que el mundo del vino cambie?
Necesitamos una verdadera conciencia colectiva, y los hombres deben ser aliados en esta lucha. No basta con denunciar; debemos aprender a actuar y reaccionar ante comportamientos inapropiados. Hoy, cuando doy charlas en institutos para concienciar a los jóvenes, les hago comprender que todos debemos ser agentes de cambio. No quiero culparlos, sino empoderarlos para que no repitan comportamientos tóxicos al incorporarse al ámbito laboral.
Siempre existe la impresión de que los hombres están excluidos de la lucha feminista. ¿Hay hombres en el sector comprometidos con su causa?
Colegas, enólogos y hombres de la industria vitivinícola lo saben; estamos recibiendo mensajes de apoyo y la situación está cambiando. Pero intentamos involucrarlos más, porque son quienes tienen el poder de impulsar las cosas, como figuras dominantes en este sector. Un hombre que reacciona ante un comportamiento sexista puede tener un impacto mucho mayor que una mujer, ya que cambia la dinámica. Sin embargo, a muchos hombres les resulta difícil denunciar a sus amigos o colegas, incluso siendo conscientes de los problemas. Es crucial empoderar a todos, no solo a las mujeres, para que este cambio sea sostenible.
Tus compromisos van más allá del ámbito feminista; también te comprometes con la protección del planeta a través de tu trabajo en el Domaine des Côtes de la Molière. ¿Cómo se entrelazan estas dos luchas?
El respeto por la tierra y los seres humanos es la base de nuestra filosofía. Soy vicepresidenta de la Unión para la Defensa del Vino Natural. En este contexto, hemos establecido una carta para combatir la violencia de género, que todas las bodegas miembros de la unión deben firmar. En el mundo del vino natural, donde luchamos por la preservación de la biodiversidad, queremos ser coherentes con los valores que defendemos en cuanto al respeto por la vida, en su sentido más amplio.
¿Qué podemos desear a la asociación "Paye ton Pinard"?
Aún queda mucho por hacer: campañas de comunicación, prevención en ferias, escuelas o centros de formación. Nuestra presencia en una feria tranquiliza a muchas mujeres del sector vitivinícola. En un mundo ideal, me gustaría que todos, hombres y mujeres, pudiéramos trabajar juntos en estos temas. Es crucial que los hombres se preocupen y apoyen esta lucha. No todos son así, pero al guardar silencio, muchos permiten que los agresores sigan adelante. Nuestro objetivo es concienciar y educar para que todos sean conscientes de estos problemas y actúen en consecuencia. Es un trabajo a largo plazo, pero quiero mantener el optimismo y creer que podemos cambiar las cosas, para que las futuras generaciones no tengan que soportar lo que tantas mujeres han vivido en silencio durante años. Que las mujeres no dijeran nada (o no digan nada) no significa que no lo sufrieran. Por cada testimonio que publico, hay otros diez que me llegan de forma privada. Estas historias muestran cuánto ha pesado y sigue pesando el silencio en tantas vidas. Por fin se están alzando las voces, y este es un primer paso esencial para garantizar que este sufrimiento ya no permanezca en las sombras.