Entrevista con un aventurero
¿Cuál es el concepto de Wine Explorers? ¿Cómo surgió la idea?
Tras un MBA en negocios vitivinícolas y cierta experiencia exportando al extranjero (Zúrich, Hong Kong, Nueva York), me di cuenta de que el mundo del vino aún era bastante desconocido, con la mitad de los países productores de los que nadie hablaba, ni siquiera en los atlas sobre el tema. ¿Por qué? El misterio... Esto fue lo que me inspiró a recorrer todo el mundo del vino, fuera de los caminos trillados, para descubrir otra cara del vino, nuevos terroirs y, sobre todo, a enólogos apasionados. Wine Explorers nació en 2014 con el objetivo principal de viajar durante cuatro años a más de 90 países productores de vino. Ahora estamos en Ecuador, el país número 65.
¿De dónde viene esta pasión por el vino?
De mi madre. Una cocinera increíble, que nos enseñó desde pequeños a apreciar las cosas buenas de la vida y, luego, de adolescentes, a apreciar una copa de vino en ocasiones especiales. Siempre recordaré mi primer vino, un Gewürztraminer Vendanges Tardives, que acompañaba al foie gras casero que cocinábamos en Navidad.
Después de visitar tantos países, ¿cuál es su opinión sobre la división entre el vino del Nuevo Mundo y el del Viejo Mundo?
No existe una división entre lo que a menudo se ha llamado el "nuevo" y el "viejo" mundo; todo lo contrario. De hecho, la definición es muy vaga. Hay espacio en nuestras mesas para todos los países productores, ya tengan 6.000 años de historia o menos de 20 años de existencia. Por ejemplo, países como Chile, Argentina y Australia, considerados durante mucho tiempo como pertenecientes al Nuevo Mundo, ahora están firmemente arraigados en el panorama vitivinícola mundial y ya no son nuevos. Es importante destacar la evolución del mapa vitivinícola mundial, con la aparición de numerosos actores en los últimos años, como Dinamarca, Ecuador y República Dominicana. Y, al mismo tiempo, el creciente interés por vinos como los criados en ánforas en Georgia, los Riesling de la República Checa o las maravillosas variedades de uva autóctonas del Mediterráneo, por nombrar solo algunos. El mundo del vino es un mosaico maravilloso.
¿La tendencia orgánica o la tendencia hacia técnicas más respetuosas con el medio ambiente es una realidad que encontramos en todas partes?
Es fundamental retomar prácticas agrícolas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Por el bien de nuestro planeta. Cada vez más viticultores son conscientes de ello y se esfuerzan por retomar estas prácticas en todo el mundo. Y espero que esta tendencia siga creciendo en el futuro. Hay mucho en juego, pero sigue siendo demasiado bajo. La concienciación debe ser colectiva. Y esto requerirá, sobre todo, una revitalización de las grandes estructuras vitivinícolas, mucho más difíciles de convencer y menos moldeables. Ahí es donde primero hay que trabajar.
¿El país que más te sorprendió con su producción o técnicas de elaboración del vino?
Hay muchos países —¡y sobre todo, viticultores!— que nos sorprenden a diario: desde Suecia, con su escasa insolación, hasta Colombia y su radiación ultravioleta seis veces superior a la normal, pasando por Bali y sus tres cosechas al año, Palestina, donde un puñado de viticultores valientes intentan lo impensable, o Jordania, México y Namibia, donde vemos crecer vides en el desierto. El mundo está lleno de hermosas sorpresas y nos ha demostrado, por si hiciera falta alguna prueba, que se pueden elaborar buenos vinos en casi cualquier lugar; siempre y cuando se domine la viticultura, se conozca el terroir y se cuente con el equipo adecuado, por supuesto.
¿Cuál es tu peor recuerdo?
Un viaje en autobús de Lima, Perú, a La Paz, Bolivia: 36 horas de infierno con un conductor que confundió su autobús con un coche de Fórmula 1. Al llegar a La Paz, a 3600 metros de altitud, pasé dos días en cama.
¿Tienes alguna historia divertida que contarnos?
El día que descubrí por casualidad la existencia de la única bodega de Venezuela: una amiga enóloga en Tailandia que conocía al director y que me había sido presentada dos años antes por un amigo enólogo español que trabajaba en una bodega en México. Esta es también la belleza y la riqueza del mundo del vino.
¿Cómo va la colaboración con tu equipo?
Actualmente estoy trabajando con un amigo fotógrafo, Brice Garcin, quien me acompaña por las carreteras del mundo en 2018 para plasmar el proyecto en imágenes.
Nuestra selección “Vinos del Mundo” incluye vinos de Argentina, Chile, España, Australia y California: ¿tienes algún comentario?
¡Un excelente comienzo! Ofrecer vinos extranjeros no significa que estemos renunciando a los vinos franceses, todo lo contrario. Es simplemente una adición esencial a nuestra gama actual, que aporta aún más diversidad a quienes han viajado a estas diferentes partes del mundo, o a los muchos curiosos que desean explorar aún más.
¿Cuales son tus planes?
Actualmente estamos preparando varios proyectos de libros para el próximo año, así como documentales. Sigue la aventura ahora en nuestra página web: www.wine-explorers.net .